sábado, 7 de junio de 2008

Feliz dìa del medio ambiente (retrasado)

Tuve algunas dificultades para subir el articulo en su día, atrasado, pero aquí está...

A muchos parecía una falacia: comer carne de vaca es malo para el ambiente. Hoy, finalmente, el consumo preferencial de vegetales fue enarbolado como una estrategia para salvar al planeta de la crisis ambiental que enfrenta y que puede empeorar.

Hoy, celebrando un cumpleaños del medio ambiente limpio, el mero mero jefe de la ONU hace el llamado mundial a reducir el consumo de carne de vaca y cambiarlo por vegetales. Información sobra al respecto: desde la realidad de que una vaca ocupa mucho más espacio que unos elotitos, unos frijoles, chiles, calabaza, pepinos, camotes y un par de árboles de limones, hasta el hecho de que la presión sobre las áreas forestales para extender las zonas de pastoreo... Inclusive la afirmación procaz de: ¡El pedo de la vaca contamina! jajajaja... En realidad la caca de la vaca tiene un alto contenido de metano que desgraciadamente no se aprovecha, y tal gas, junto con el vapor de agua y el bioxido de carbono son los responsables del efecto invernadero o calentamiento global.

Las vacas son lindas, la leche, el queso, el yogurt, el jocoque, las demás delicias lácteas, indispensables, pero podemos ser más conscientes y crìticos en el consumo y formas de producción. Se me ocurre una idea: dejar de consumir productos Lala. Este grupo lechero, asentado en la zona de "la comarca lagunera" en Coahuila, explota indiscriminadamente los mantos acuìferos de las maravillas naturales de "Cuatro ciénegas" (que en realidad son más de cuatro), para alimentar y dar de beber al ganado estabulado que tienen para producción láctea. Además de un consumo elevado que no permite la recuperación natural de los mantos, los residuos del estriercol y orines se depositan en estos provocando un desbalance de miedo (los hay en todos lados donde hay vacas, pero cuando se trata de niveles industriales, hay que agregarle que además de ser EN CANTIDADES INDUSTRIALES, hay químicos residuales en las heces y orines por el abuso de antibióticos, desparasitantes, los alimentos concentrados, hormonas, etc..)

Se puede, para los que lo buscan, comprar productos lácteos en el mercado local, leche, crema, mantequilla. Para algunos afortunados hay distribuidores locales de leche. Hay opciones más saludables para nosotros y para el planeta buscándolas a nivel local, sin tanto empaque, sin tantas marcas. Hay mucho por hacer, si en verdad queremos al planeta, a nuestra vida en la tierra.

¡Saludos terrícolas!


He aquí el artículo. Para la memoria:



Llama ONU a dejar el hábito del C02
"Grandes cambios o grandes sacrificios" para reducir a la mitad las emisiones de gases nocivos para el medio ambiente de un individuo, pide la ONU.

San José.
Coma menos carne de vaca y más verduras, no utilice cepillo eléctrico para lavarse los dientes o apague su computadora cuando no la use son algunas de las recomendaciones de la campaña de la ONU "Deje el hábito del CO2" en el Día Mundial del Medio Ambiente, que se celebra este jueves.
El foco de la campaña son los consumidores de a pie, que no necesitan hacer "grandes cambios o grandes sacrificios" para reducir a la mitad las emisiones de gases nocivos para el medio ambiente de un individuo, según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que eligió Costa Rica para lanzar esta iniciativa.

Esta guía para la "neutralidad del clima" recomienda una dieta saludable en la que se reduzca el consumo de carne de vaca, pues el "ganado emite muchísimo metano", según el director regional del PNUMA, Ricardo Sánchez, que señala: "si nos hacemos vegetarianos mejor".
También se puede reducir en dos millones de toneladas de dióxido carbono al año viajando en los aviones con equipaje inferior a los 20 kilogramos, según algunos estudios.
Esta guía práctica también aconseja que cada mañana se despierte con un reloj tradicional de cuerda, en vez de la alarma de uno electrónico o secar la ropa en un tendedero en vez de la secadora, porque ello le llevará a un ahorro diario de 48 gramos y 2.3 kilogramo de CO2, respectivamente.

O reemplazar la caminata de 45 minutos en una máquina caminadora por una corrida en un parque cercano, con lo que dejará de enviar casi un kilogramo de los principales gases de efecto invernadero a la atmósfera. El "cambio de los patrones de consumo" es prioritario para frenar el deterioro del entorno, declaró Sánchez.

"El consumo no puede ser el paradigma del bienestar o del crecimiento", aseguró.Pero en una región como la latinoamericana, la prioridad es un cambio del modelo económico.
"La región no está bien preparada para los cambios del clima global, y por eso la prioridad más importante es la adaptación al cambio climático, empezar a desarrollar acciones para cambiar la manera en que se manejan los ecosistemas, la energía, la economía y los patrones de consumo", dijo.

Sánchez recordó que la región lleva varios años de crecimiento económico y según la Cepal este año crecerá todavía entre un 4-5 por ciento y sin embargo, el aumento de los precios de los alimentos aumentará la pobreza en un "5-7 por ciento", mientras que el medio ambiente se sigue degradando.

Un ejemplo de ello, dijo, es la Amazonia, que cada año sigue perdiendo superficie, o Centroamérica, que con excepción de Costa Rica "es la región del mundo con mayor índice de deforestación".

Hay que "pasar de un modelo económico, de crecimiento a toda costa y a todo costo y que no logró revertir la pobreza ni la desigualdad, hay que buscar un modelo económico con alto papel del Estado que establezca regulaciones para que la inversión cree empleo formal, que se invierta en educación, ciencia y tecnología, y una pequeña empresa de gran valor agregado", recomendó.

martes, 3 de junio de 2008

¿Qué el plátano está en peligro de extinción?





Me da harto miedo imaginar un futuro sin el fruto amarillo que solo después del mango es mi favorito. El panqué de plátano, el yogurt, hasta la mermelada de plátano que no he hecho pero que existe (su receta está en el libro de Arundhati Roy: "El Dios de las pequeñas cosas") son cosas que no puedo imaginar contándole a los futuros residentes del planeta como algo que era grandioso pero desapareció: era una fruta alargada, que podías comer de inmediato, solo había que pelarla. Era muy común imaginar a los monos (quizá también extintos) comiendo plátanos. Era el mejor desayuno. Un licuado de plátano con leche es de lo mejor que puede haber para empezar bien el día: si le agregas un huevo, tienes un desayuno completo. El árbol de plátano no es árbol, más bien sale de la tierra a cada tanto y tiene grandes hojas con las que se hacen deliciosos tamales, bien atendida provee de alimento en abundancia, en algunos lados le dicen la planta del elefante, y su nombre científico es MUSA... como si inspirara las mejores obras.

Desde mi experiencia personal, solo puedo decir que he sembrado mis primeras matas de plátano con éxito, sin necesidad de usar ningún tipo de agroquímico, dejando que la planta evolucione solita en el medio. Le he agregado composta y he comido los plátanos más sabrosos. Tienen una textura y sabor distintos. Mi suegro "primera referencia para estos asuntos" me había contado que siguiendo el método "tradicional" (desgraciadamente, tradicional significa pesticidas en abundancia) había que reemplazar las matas de plátano después de un par de años, por la cantidad de químicos tóxicos que almacenan en su sistema de raíces. En fin, sin duda alguna, para los que manejan las abundantes cantidades de plata, hasta el hambre es negocio.
Sin mayor preámbulo, he aquí el artículo que me sacudió:

El plátano, parábola de nuestro tiempo

Las prácticas depredadoras de corporaciones bananeras llevan al fruto hacia su extinción

Johann Hari*

Debajo de los encabezados que hablan de carestía de alimentos y gobiernos tambaleantes, existe un hecho casi inadvertido: los plátanos mueren. Este alimento, más consumido incluso que el arroz o las papas, tiene su propia forma de cáncer. Se trata de un hongo conocido como enfermedad de Panamá, que da a la fruta un color rojo ladrillo y la vuelve incomible.

No hay cura. Todos los frutos perecen conforme se propaga, lo cual ocurre de prisa. Pronto –entre 10 y 30 años– la fruta amarilla y cremosa que conocemos no será más.

La historia del ascenso y caída de este alimento puede verse como una extraña parábola sobre las corporaciones que cada vez dominan más al mundo y adónde nos están llevando.

El plátano parece un espléndido producto de la naturaleza, pero eso es una dulce ilusión. En su forma actual, su creación fue bastante deliberada. Hasta hace 150 años existía gran variedad de plátanos en las selvas del mundo, los cuales se consumían siempre en las zonas cercanas. Algunos eran dulces; otros, amargos. Los había verdes, morados o amarillos.

Un consorcio llamado United Fruit sacó de la selva un tipo en particular –conocido como Gros Michael– y decidió producirlo en masa en enormes plantaciones, y distribuirlo por el mundo en barcos frigoríficos. El plátano se estandarizó en un modelo amigable: amarillo, cremoso y cómodo de llevar en la lonchera.

Hubo allí una chispa de genio empresarial, pero United Fruit ideó un cruel modelo de negocio para llevarlo a cabo. Como explica el escritor Dan Koeppel en su brillante historia Banana: the fate of the fruit that changed the world (Plátano: el destino de la fruta que cambió al mundo) funcionó así: encuentra un país débil. Asegúrate de que el gobierno sirva a tus intereses. Si no lo hace, derrócalo y remplázalo por uno que sí. Quema sus selvas y construye plantaciones de plátano. Haz que los nativos dependan de ti. Aplasta cualquier brote de sindicalismo. Y luego, ¡lástima!, hay que ver morir los plantíos de plátano por una enfermedad que se disgrega por el mundo. Si eso ocurre, arrójales toneladas de químicos, a ver si sirve de algo. Si no, pásate al país de al lado y vuelve a comenzar.

Parece una exageración hasta que uno estudia lo que pasó. En 1911 el magnate platanero Samuel Zemuray decidió convertir a Honduras en su plantación privada. Reunió algunos gángsteres internacionales, como Guy Ametralladora Maloney; montó un ejército privado e invadió la nación, instalando a un amigo de presidente.

El término “república bananera” se inventó para describir las dictaduras serviles que se crearon para favorecer a las empresas del plátano. A principios de la década de 1950, el pueblo guatemalteco eligió a un profesor de ciencia llamado Jacobo Arbenz, porque prometió redistribuir parte de los fincas bananeras entre los millones de campesinos sin tierra.

El presidente estadunidense Eisenhower y la CIA (encabezada por un ex empleado de United Fruit) giraron instrucciones de matar a esos “comunistas”, haciendo notar que “martillo, hacha, pinzas, desarmador, atizador de fuego o cuchillo de cocina” eran buenos métodos para ese fin. Luego la tiranía con la que los remplazaron asesinó a más de 200 mil personas.

Pero, ¿en qué forma se relaciona esto con la enfermedad que hoy diezma los platanares del mundo? Las pruebas indican que, aun cuando vendan algo tan inocuo como los plátanos, las corporaciones se estructuran para hacer una sola cosa: maximizar las ganancias de sus accionistas. Si no hay normas que las contengan, harán lo que sea por maximizar las ganancias a corto plazo, lo cual conducirá a conductas como destruir el medio ambiente que explotan.

No mucho después que la enfermedad de Panamá comenzó a matar plátanos, a principios del siglo XX, científicos de United Fruit advirtieron al consorcio que cometía dos errores. Uno era construir un gigantesco monocultivo: si todos los plátanos eran de la misma especie, una enfermedad que entrara en la cadena en cualquier lugar del planeta se propagaría con rapidez. ¿La solución? Diversificar las variedades que se producían.

Las normas de cuarentena de la empresa también eran una calamidad. Hasta las personas encargadas de prevenir la infección entraban en plantíos sanos con suelo infectado adherido a sus botas. Pero las soluciones a los dos problemas costaban dinero, y United Fruit no quería pagar. Optó por maximizar ganancias hoy, suponiendo que podría abandonar el negocio del plátano si las cosas salían mal.

Así pues, para la década de 1960 el Gros Michel, que United Fruit había empacado como el único plátano auténtico, estaba muerto. La compañía buscó un remplazo inmune al hongo y al fin dio con el Cavendish**. Era más pequeño, menos cremoso y muy fácil de magullar, pero no había de otra.

Pero, como en una secuela de película de horror, el asesino volvió. En la década de 1980, el Cavendish enfermó también. Ahora está muriendo; su inmunidad era un mito. En muchas partes de África la cosecha ha caído 60 por ciento. Existe consenso entre los científicos de que el hongo acabará infectando todos los plátanos de esa variedad en el mundo. Tal vez habría alguna especie que pueda adaptarse como Plátano 3.0, pero son tan diferentes que parecen una fruta del todo diferente y mucho menos apetitosa. El contendiente más probable es el Goldfinger, que es más rígido y agrio: se le conoce como “la banana ácida”.

Gracias a la mala conducta corporativa y a los límites físicos, parece que estamos en un callejón sin salida. La única esperanza parecería ser un plátano genéticamente modificado para resistir la enfermedad de Panamá. Pero es una posibilidad remota, y encontraría mucha resistencia: ¿a quién le gustaría un banana split hecho con un plátano que contuviera genes de pescado?

¿Hay una parábola de nuestro tiempo en este licuado de plátano, sangre y hongos? Durante cien años, un puñado de corporaciones recibieron una fruta espléndida y se les permitió hacer lo que quisieran con ella. ¿Qué ocurrió? Para exprimirle hasta la última gota de ganancia, destruyeron democracias, quemaron selvas y acabaron matando la fruta misma.

Pero, ¿acaso hemos aprendido? Por todo el mundo, políticos como George Bush y David Cameron nos dicen que regular las corporaciones es “una amenaza” que hay que “combatir”; incluso sostienen que debemos dejar en sus manos el clima del mundo. Para mí, sería una locura.***

* Periodista galardonado, colaborador de The Independent y una veintena de periódicos y revistas de GB, EU, Francia, Canadá y otros países. Amnistía Internacional lo nombró Periodista del Año 2007 por sus reportajes sobre el Congo.

** Conocido en México como tabasco.

*** Juego de palabras intraducible con la expresión “that’s bananas.” (N. del T.)

sábado, 31 de mayo de 2008

¡¡¡Fracasa defensa de la Biodiversidad!!

Tomado del periodico "La Jornada" Sábado 31 de Mayo 2008


Texto de:
Eva Usi

Bonn, 30 de mayo. La diversidad biológica del planeta se extingue a velocidad vertiginosa. Según la organización World Wide Fund, de 1975 a 2005 se perdió 27 por ciento de la diversidad de especies animales y vegetales, de recursos genéticos y de los ecosistemas globales. Todos éstos se están perdiendo a una tasa entre cien y mil veces mayor de lo que sería un ritmo de extinción por causas naturales. Unas 150 especies se pierden cada día; de ahí el apremio a la llamada novena Conferencia de las Partes. La principal instancia del Convenio para la Diversidad Biológica de Naciones Unidas, ratificado por 192 países, reunió en un lujoso hotel de Bonn, Alemania, a unos 5 mil delegados que debían adoptar medidas urgentes para detener la pérdida de la biodiversidad de manera sustancial hasta 2010.

“Ha sido un circo de reuniones de todo tamaño en las que ha habido más comercio de ‘corchetes’, es decir, párrafos sobre los que no hay acuerdo, que un interés real en proteger el planeta”, dijo la británica Helena Paul, de la organización EcoNexus. Unas 30 organizaciones civiles, entre ellas indígenas y de movimientos sociales, acompañaron el proceso y no dejaron de señalar a los gobiernos las cuestiones más urgentes a tratar, como la diversidad biológica agrícola, los efectos negativos de los agrocombustibles, la acelerada deforestación de los bosques, la destrucción de los ecosistemas marinos, los riesgos de los árboles genéticamente modificados, la biopiratería y otras cuestiones que afectan gravemente la biodiversidad y tienen un impacto negativo sobre el calentamiento global.

Se estima que diariamente son derribadas unas 35 mil hectáreas de bosques, 13 millones al año. Esta acelerada deforestación, particularmente de las selvas tropicales, es la causante de 20 por ciento del calentamiento global y de que se pierdan especies únicas originarias de estos ecosistemas milenarios megadiversos. También desaparecen las fuentes de subsistencia de millones de habitantes de esos territorios, los pueblos indígenas. “Tenemos a países de la Unión Europea que por un lado proponen acciones más fuertes para la conservación de los bosques y por el otro promueven el uso de biocombustibles y de transgénicos; o naciones como Brasil, que se opusieron a toda negociación sobre los biocombustibles mientras no se revise su sistema de producción de caña de azúcar”, señaló Hesiquio Benítez, de la Comisión Nacional para la Biodiversidad. México dirigió las negociaciones del grupo de trabajo de bosques que intentó hasta el último minuto sacar un acuerdo.

Brasil y Estados Unidos defendieron las maravillas de los agronegocios, argumentando tener dos mercados con el mismo producto: el de combustibles y de alimento de animales. “Así pretenden mantener el estilo de vida occidental sin tener que hacer ningún sacrificio”, afirma la activista Helena Paul, que lamenta que la biodiversidad se sacrificó en Bonn en aras de los beneficios de las grandes corporaciones. En eso coinciden otras organizaciones.

“Ha sido una vergüenza que Vía Campesina, de Brasil, haya tenido que venir a pelear para que le dieran la palabra en un tema como la biodiversidad agrícola, donde el campesinado es central”, afirma Silvia Ribeiro, del Grupo ETC. “No se reconoce el papel central del campesinado y, sumado a esto, lo realmente preocupante es que el convenio está siendo secuestrado por las trasnacionales de los agronegocios y del comercio de semillas, híbridas y transgénicas”, afirma Ribeiro, y advierte que abrieron la puerta a las grandes trasnacionales “dizque” para que trabajen en la biodiversidad. “Desde hace 20 años la industria farmacéutica participa en la biopiratería de las semillas campesinas; no hay que abrirles la puerta porque ya están ahí”, hay que sacarlos.

En cuanto a árboles transgénicos ha habido un retroceso según el investigador Miguel Lovera, presidente de la Coalición Mundial por los Bosques, de Uruguay, pues hace dos años se acordó poner una moratoria a los ensayos de campo y en este momento el lenguaje tiende a permitirlos.

“Eso es muy peligroso, por la peculiaridad que tienen los árboles, que viven muchísimos años, que producen cantidades gigantescas de polen; sobre todo esas especies con las que se está experimentando la modificación genética; dispersan su polen hasta por mil kilómetros, como los álamos, los pinos y los eucaliptos. Estamos jugando a ser dios sin ser siquiera angelitos”, advirtió.

El investigador subrayó que se está tratando de convencer a las partes para que no cedan a los intereses comerciales que están detrás de la promoción de estas tecnologías y apliquen el principio precautorio consagrado en tantas legislaciones nacionales e internacionales.

Explicó que la industria está probando las propiedades insecticidas en el tejido somático de ciertos árboles con el gen Basilus turingiensis, un insecticida natural que convertiría a dichos árboles en un veneno para todos los insectos en general, lo que exterminaría a especies como la mariposa monarca, y cuyo polen podría ser además de alérgico, venenoso.

Canadá, Australia y Argentina están defendiendo estos experimentos; la Unión Europea ignoró las demandas ciudadanas.

Desembolso millonario

La conferencia se propuso detener la deforestación global con el establecimiento de una red mundial de áreas protegidas hasta 2010. Expertos advierten que son necesarios entre 20 y 30 mil millones de euros para financiar dicha red. Hasta ahora, los países industrializados aportan entre 5 y 7 mil millones de euros para mantener zonas protegidas en su territorio.

Alemania dio el primer paso y se comprometió a destinar 335 millones de euros anuales hasta 2012, y a partir de 2013 unos 500 millones de euros al año. Noruega puso un fondo de 500 millones de dólares anuales. Según expertos, la sobrexplotación de los recursos pesqueros provocará un colapso de la captura comercial en 2050; además, se teme que en 2030 se pierda 60 por ciento de los arrecifes de coral como resultado de la contaminación, el cambio climático y el turismo, por tanto se propuso crear una red global de zonas marinas protegidas a partir de 2012.


MI OPINION...
Caray... ¡Queda algo de acción civil interesada en hacer algo! Digo, al menos estar algo informados permitiría tomar conciencia y después, quien sabe, tal vez algo de acción. Mientras tanto, aca siembro mis semillas... literalmente. Pido que nunca salgan adelante las patentes de árboles transgénicos.. ¡El mercado mundial está loco!

martes, 27 de mayo de 2008

MAYO 2008

A un año de haber publicado nuestra última entrada, y con pocos comentarios, sigo con la idea de escribir en este sitio. Tal vez por la mera necedad, tal vez por las simples ganas de dar a conocer lo que hacemos, tal vez por simplemente exteriorizar las ideas y demás dudas que aparecen en el camino. Vaya que es un camino largo por recorrer.

A un año de haber realizado las primeras labores de reforestación con una concienzuda labor de conservación de suelos, lo primero que me viene a la mente con base en esta experiencia es que aquí en México nos hace falta mucho la cultura forestal. Vamos, que sembrar un árbol es como tener un hijo, al menos los primeros 3 años de vida. Claro que el sentido de la reforestación que hemos realizado es casi jardinería, no tanto una restauración natural. Restauración natural sería dejar competir un poco a las malezas del sitio por la luz y el agua, pero estamos apapachando en serio a nuestros arbolitos y vaya que estan respondiendo bien, además de que la vista que tenemos del cerro es muy evocadora. Parecen terrazas orientales. Nuevamente, hay que decir, que lo que más se necesita en estos casos es trabajarlo, trabajarlo, trabajarlo. Claro, que la recompensa que queda, el simple disfrutar el crecimiento vegetal, para mí es un placer inmenso.

Les dejo pues una imagen, para que hable más que estas menos de mil palabras. Espero ahora sí algo de visitas, algo de comentarios. Total, algo de suerte ha de tener este espacio cybernético y alguien habrá de visitarlo. Ojalá y sea alguien interesado en el tema, aunque en estos tiempos, es mucho pedir. Jajajaja.

martes, 5 de junio de 2007

Reforestamos Rancho Los Amigos

Para este año tenemos en mente y en papel el más ambicioso proyecto de reforestación del Rancho Los Amigos. Si bien cada año, siguiendo el ejemplo iniciado por Juan Vega hace más de 12 años, nos esforzamos por reforestar nuevas partes del rancho, esta vez queremos consolidar una restauración ecológica, trabajando con especies nativas mexicanas.


Es un hecho que la reforestación no es la solución para la multitud de problemas ambientales que nos aquejan, pero es sin duda una de las acciones que sirven como parte del "tratamiento" que necesita nuestra madre tierra para recuperarse. Hoy, Dia Internacional del Medio Ambiente, aquí en Catemaco ha habido una marcha simbólica, con Damas Naturaleza vestidas con Ropajes hechos de bolsas de papas recicladas. He visto, entre la multitud de carteles que se desplegaron en la plaza, uno que decía: Madre Naturaleza, Señorita Reciclaje. ¡Cuántas cosas tiramos, cuánto desperdicio hacemos, nomas por que sí! Sin duda hay un camino muy largo por recorrer. A veces he pensado, no basta con tirar la basura en su lugar, es necesario NO HACER BASURA. Estamos tan acostumbrados a llenarnos de bolsas de plástico, trípticos de papel, un ejército de etcéteras que no hacen más que acumular polvo y HACER BASURA.

Es curioso, pero los problemas no son entidades aisladas que llegan derrepente a hacernos la vida complicada, normalmente son efecto, producto de actitudes o hábitos. Me viene en mente el vestido de la Señorita reciclaje, hecho de bolsitas; era una muchacha de secundaria, ¿cuántos chamac@s no son los principales consumidores de esas calorías vacías encerradas en basura?

En fin, me he desviado algo del tópico, pero ha sido para dar pie a un intercambio de ideas, aprovechando que hoy es el día Del Medio Ambiente.

¿Qué opinan?

martes, 15 de mayo de 2007

LA TEMPERATURA DE GAIA

(está subiendo...)

Gaia es el nombre griego de la gran Diosa madre de las criaturas, la Tierra. En esta sección queremos hacer conciencia de lo que le estamos haciendo, este grano de arena va a entrar en sus ojos y espera que la comezón que provoque mueva acciones, pensamientos, ideas.

Una de los temas que más nos debe importar, por complejo, por dramático y porque nos involucra a todos, es el temido ECOCIDIO. Antes de hacer una dolorosa pero necesaria introducción al término, que empieza a escucharse y a leerse de manera cotidiana, he aquí un fragmento del bello “Himno a la Tierra”, poesía hindú que se encuentra en uno de los textos más antiguos de esa tradición: el Atharva Veda, o Libro de las Fórmulas Mágicas o Ensalmos:

¡Procreadora universal! ¡Madre de las plantas!
Tierra firme, tierra ancha,
que podamos siempre caminar sobre ella,
benéfica y acogedora.

Para definir el término ecocido hay que pensar en extición en masa de especies. Hay que saber que han sucedido extinciones previas a la que sucede ahora mismo, a diferencia que ahora nosotros como seres humanos la estamos provocando. Uno fácilmente puede dudar de tal cosa y preguntarse ¿cómo puede ser que estemos provocando una extinción en masa de especies? La tecnología y la modernización de nuestras vidas ha hecho a las ciudades más eficientes, sí se talan árboles y se matan animales, eso ha sido siempre. ¿Qué puede ser tan malo?

Lo malo es que desaparecen especies de animales y plantas, se les empieza a decir extintas, y esto significa PARA SIEMPRE. La extinción tiene repercusiones a corto, mediano y largo plazo que no se han podido mesurar en su totalidad, pero los panoramas son siempre desalentadores: escasez de recursos significa más hambre, más sed, más calor, más enfermedades, más pobreza. Tal extinción es de fondo, porque es común, tan común como ir de cacería; es continua (en Brasil, desaparecen cuatro especies por día) y es gradual (va en aumento). Lo peor de todo es que en realidad es catastrófica en todo lo espeluznante que pueda ser esta palabra, porque suceden cambios terribles en los ecosistemas y estos sistemas han sido, son y serán el planeta en general. Esto quiere decir que no solamente pueden acontecer esos terribles desastres naturales que ya hemos visto provocados por las furias de tormentas y huracanes, sino que el ligero equilibrio de la vida, el futuro de la humanidad, está en peligro, en verdad.

Hay que pensarlo, hay que saber que esto se debe a que hemos transformado el ambiente, para mal. Los ciclos biológicos y químicos del planeta han cambiado, el cambio climático, o aumento paulatino de las temperaturas año con año nos sorprende y la erosión de los suelos, son algunas de las cosas que han modificado demasiado, en muy poco tiempo, el rostro del planeta.

Dejemos de pensar que esta carrera tecnológica nos va a llevar a habitar otros planetas o subestaciones en el espacio. Aceptémoslo, hemos enfermado a Gaia, hay que HACER algo.

Siempre hay algo que nos ayuda a pasar el trago amargo, como separar la basura y hacer composta. Estaremos haciendo suelo para el futuro y fomentando un cambio de actitud permanente. Recuerden que no basta con tirar la basura, hay que procurar NO HACERLA.

LA PANZA ES PRIMERO

Este dicho popular ha encajado perfectamente como encabezado para esta sección: muy pocas veces nos detenemos a pensar de donde viene todo lo que tenemos en el plato. Hay veces en las que resultaría mejor no enterarse, para evitarse el malestar. Sin embargo creemos que se está dando una transformación en la manera de pensar al respecto, y de comer. Hemos visto surgir movimientos como el de Slow Food, que empezó en Italia para revindicar los modos tradicionales de preparación de comida sobre la inmediatez de la “fast food”.

En este número inicial, queremos participar en la polémica que se ha soltado en torno al maíz. Nuestro comentario opina sobre lo que muchos quieren ver surgir como solución, pero que otros creemos sería jugar peligrosamente a la ruleta rusa (con más de dos balas en el carrusel): sembrar maíz transgénico.

LA RESPUESTA ES LA REVOLUCIÓN VERDE
(o el transgénico)


MITO: Las semillas milagrosas (o transgénicas) aumentan el rendimiento de los cereales y por lo tanto son la clave para eliminar el hambre en el mundo. En nuestro caso, el incremento al precio de la tortilla. Ay madre, ¡que ricos tacos!

REALIDAD: Las semillas milagrosas son sólo una parte del paquete tecnológico de insumos que, junto con los fertilizantes y plaguicidas petroquímicos y el riego controlado, marcaron un avance sorprendente en los rendimientos de los cultivos. Fue así de significativo que se nombró este avance en los años sesentas con el término de Revolución Verde. Lo que en realidad sucede es una conversión más eficiente de los insumos químicos en alimento, o lo que es lo mismo: pueden cosecharse mazorcas y pimientos gigantes, siempre y cuando uses semillas de laboratorio, alimentadas y protegidas con químicos de laboratorio. Si bien la Revolución Verde en verdad provee más alimento, no soluciona el problema de la distribución altamente concentrada del poder económico, esto es: el campesino promedio no tiene acceso a los avances tecnológicos, o bien, las producciones masivas de alimento no van directamente a las bocas y estómagos, van primero a engordar los bolsillos de los especuladores.

Independientemente de que se enriquezcan unos cuantos con la especulación del grano, el serio problema está en jugar con la genética, creer que los avances tecnológicos en plaguicidas, herbicidas, fertilizantes y semillas son la mejor manera para conseguir alimentos. El verdadero riesgo es que estos avances tecnológicos acaben por destruir los recursos básicos de los cuales depende la agricultura desde que existe como tal: la semilla, el suelo, el agua.

Si no hay suficiente dinero para comprar comida, ¿de que sirve producir más? La mayoría de la comida que se produce con la tecnología de la Revolución Verde se exporta o bien se guarda en los graneros del Estado, se utiliza para estabilizar o especular con el precio de los granos, acciones que siempre dejan a los más hambrientos, con más hambre.

La producción agrícola de este tipo solo llega a ser “rentable” cuando se trabajan grandes volúmenes. Las granjas industriales, que son las que producen la mayoría de granos y hortalizas que se consumen en el mercado, pueden manejar los costos que implica la compra del “paquete tecnológico” de la Revolución Verde: semillas, pero sobre todo plaguicidas y fertilizantes. La compra de estos insumos hace entrar al agricultor y a los consumidores finales en una dinámica en donde la química de laboratorio juega un papel importante, pero más peligroso es que TODO EL CICLO NATURAL se ve involucrado en el proceso. Historias abundan: el riego metódico de plaguicidas y fertilizantes, si bien puede eliminar en su momento la plaga o la maleza, a la larga está alterando la dinámica ecológica.

Para ilustrar los pormenores del largo e invisible proceso he aquí un ejemplo: Don Señor agricultor que vive en los Tuxtlas va a sembrar la milpa de este año, a la par del maíz va a sembrar fríjol y calabaza, lo de siempre. Como ya se ha vuelto costumbre desde que a su compadre le funcionó, va a la tienda de insumos agrícolas y compra primero el herbicida. Estos herbicidas están hechos por Monsanto, Dowjones y otras compañías, que si bien pueden tener sus fabricas en México, la mayor parte del dinero se va a ir del país, esto es: de los 85 pesos que pague Don Señor agricultor por el herbicida, 60 se van al edificio central que se encuentra en una metropolis estadounidense. Esto pasa con el dinero sin que Don Señor se dé cuenta, el va a matar el “monte”. Llega pues a su terreno, va por la bomba que compró con el dinero que le envió su cuñado desde California, la llena en la proporción indicada y rocía todo lo necesario. Mientras está regando todo el líquido, con ese olor particular, adquiere la certeza de que el “monte” va a desaparecer. Eventualmente, con el paso de algunos días, el monte se quema. Ya no tendrá que sudar para “chapear” con el machete toda la hierba para luego limpiar con azadón. Lo que Don Señor agricultor no sabe, difícil para muchos darse cuenta, es que ese químico que ha quemado el “monte” actúa directamente sobre la estructura genética de la planta. La planta, como todo lo demás que es verde bajo el sol, tiene una vitalidad desde que está sobre la tierra que la empuja a volver a nacer cada temporada, ya sea que la quemen con herbicida, la corten, la arranquen. Con el herbicida, a diferencia de los métodos tradicionales, existe el riesgo de que se haya una “fuga” de los genes resistentes al herbicida hacia plantas “parientes” salvajes, con la posibilidad de que se creen “super malezas” resistentes a todo control. Esto no es ningún cuento chino, el año pasado, hubo una incidencia de la curiosa planta aquí llamada “dormilona” (planta que cierra sus hojas al tocarlas, pero que posee unas espinas...). Este tipo de fenómenos se reflejan en los aumentos de compras de herbicidas, se entra en una espiral donde hay que comprar más instrumentos de control de malezas. Pensemos, sin embargo, que Don Señor “terminó” con el problema de la maleza, por ahora, y le queda una parcela “limpia” para sembrar. Ahora hay que poner la semilla. Estudios abundan, en los que se habla de “contaminación” de las variedades “criollas” de maíz con genes de semillas transgénicas. Las variedades tradicionales del maíz son resultado de años de trabajo, algunos miles, de selección y mejoramiento paulatino de semillas. Las sequías, las plagas y demás eventualidades de la naturaleza han dotado a cada semilla de características especiales, recordemos que son “totipotenciales”. Los laboratorios proveen soluciones desde su punto de vista, esto es, desde las probetas y los matraces, y por supuesto que buscan retribuciones en efectivo por cada cristal roto.

Para no alargar el cuento, Don Señor agricultor logró sembrar su semilla criolla, la regó y agregó abono de vaca a las 5 semanas. Cosechó maíz y cuitlacoche. ¡Qué bueno que no regó plaguicida! ¡Sólo hubiera hecho más fuerte a la siguiente generación de conchillas que le atacan su fríjol!